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05 de Julio de 2009

viernes, 5 de febrero de 2010

El primer centenario del nacimiento del Mariscal Sucre

El primer centenario del nacimiento del Mariscal Sucre

Por: José Félix Díaz (*)

Fecha de publicación: 05/02/10



El Primer Centenario del nacimiento de Gran Mariscal de Ayacucho, Antonio José de Sucre, celebrado el 3 de Febrero de 1895 durante el gobierno del General Joaquín Crespo, constituyó un señalado acontecimiento nacional que integró a toda la República en torno a la figura del héroe cumanés que aseguró la independencia de América del Sur.

¡Sucre…!, varón insigne, hombre y héroe singular, plena de grandeza su vida, plena de grandeza su historia, fue homenajeado por su patria nativa en diversos actos de elevación patriótica, a partir del 2 de Febrero y hasta el día 11 de ese año, en los cuales se exaltaron sus altas virtudes militares, políticas y humanas.

El 15 de julio de 1894, el presidente Crespo dictó un decreto designado al reconocido historiador Laureano Villanueva para que elaborase una biografía sobre Sucre, y el 4 de enero de 1895, le atribuyó a la Junta Directiva del Centenario la determinación de un lugar en el Panteón Nacional donde se colocase el cenotafio del Mariscal de Ayacucho y se ordenó una lápida con la siguiente inscripción: “Antonio José de Sucre, nació en Cumaná el 3 de febrero de 1795, aseguró la independencia de la América en el campo de Ayacucho, el 9 de diciembre de 1824”. A tal fin, fue escogida la capilla situada a la izquierda del monumento del Libertador, según el Decreto de fecha 21 de enero de ese año, iniciándose así el reconocimiento oficial y ciudadano al digno y egregio cumanés.

El país le rindió un señalado homenaje al Mariscal de Ayacucho. El 2 de febrero, se realiza un Te Deum en la Casa Amarilla. Se inauguraron los celebres cuadros representativos de las batallas de Boyacá, Junín y Ayacucho ordenados por el gobierno nacional al célebre pintor Martín Tovar y Tovar, destinados al Salón Elíptico del Palacio Federal Legislativo en la capital. Se conduce la referida lápida para el Monumento a Sucre en el Panteón Nacional, en un Paseo Cívico por las calles de Caracas, adornadas con los arcos triunfales en honor a “Pichincha” en la esquina de La Torre, el de “Junín” en la esquina de Jesuitas y el de “Ayacucho” en el templo donde se erigiría aquel monumento. La iluminación de la Plaza Bolívar y de los Bulevares del Capitolio y de la Plaza 5 de Julio engalanaría la efeméride.

El día 3, fecha del centenario, se realizaría un Paseo Cívico encabezado por el Poder Ejecutivo hasta el lugar de la inauguración de la Plaza Ayacucho, donde correspondió al general José Ramón Núñez, el discurso de orden. Posteriormente, en el Teatro Nacional, en el hermoso acto de la “Apoteosis de Sucre”, Claudio Bruzual Serra pronunciaría unas célebres palabras, contentivas de reflexiones significativas sobre la dimensión política, militar y humana del Mariscal. Igualmente, un Certamen promovido por la Academia de la Lengua tuvo lugar en el Paraninfo de la Universidad Central.

El día 4, las escuelas y los colegios de Caracas marcharían al Panteón Nacional en memorable ofrenda al insigne héroe. Se inauguró la Escuela de Ingeniería en homenaje a Sucre, quien estudió esta carrera en sus juveniles años en Caracas. Al mismo tiempo, banquetes populares en la Plaza Carabobo y en el Mercado de San Pablo, se realizaron en su honor.

Dos actos resaltaron el día 5 de febrero, la visita y ofrenda de los empleados de la Municipalidad de Caracas al Panteón Nacional y la sesión de la Sociedad Venezolana de la Cruz Roja, para recibir los representantes de naciones de América Latina y conferenciar sobre la muerte de los heridos en la guerra y en las calamidades públicas, en homenaje a Sucre y a su extraordinario aporte al Derecho Humanitario mediante los célebres Tratados de Armisticio y Regularización de la Guerra, celebrados en la ciudad de Trujillo.

Otros actos se efectuaron en los días sucesivos organizados por gremios e instituciones como el Gran Oriente Nacional, la Cámara de Comercio de Caracas, el Círculo de la Juventud Católica de Caracas, la Municipalidad de Caracas y el Colegio de Abogados del Distrito Federal, sin contar los múltiples reconocimientos y homenajes tributados entonces por pueblos y ciudades del interior al glorioso Mariscal de Ayacucho, hijo admirable de la patria, figura extraordinaria de la América nuestra.

Culminaría el Centenario con el acto de colocación de la primera piedra de una estatua ecuestre del general Sucre en la Plaza Ayacucho del Paseo Independencia, en El Calvario, y en aquel homenaje extraordinario al héroe singular, a quien la gloria designa entre los principales bienhechores del mundo, Libertador admirable, vencedor siempre en piedad, en virtud y en grandeza heroica, Sucre…, prominente en los recuerdos de la historia sagrada de los pueblos oprimidos y de su Libertad, único en lealtad y patriotismo, en aquellos momentos de elevación patriótica, quedarían dos altas expresiones en su justiciero e inmortal homenaje: “se llega a contemplar en un solo sujeto, al soldado, al estadista, al filósofo, al magistrado, al ciudadano, al caballero, al hombre de bien; y todo ello, con fuerzas propias de un espíritu superior…” (José R. Núnez); “alma noble donde residió siempre la justicia y no pudo penetrar jamás la flaca envidia…¡Qué vida tan preciosa, toda ella ofrendada en aras de la santa causa americana!...” (C. Bruzual Serra).

(*) Abogado, escritor, biógrafo del Gran Mariscal de Ayacucho.

diaz.bermudez@cantv.net



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